FLORA

 

La flora de El Triunfo

Aunque el conocimiento de la flora de la RBET es aún bastante incompleto, existen estudios que permiten apreciar la magnitud de la diversidad florística presente en la zona. Por ejemplo, Matuda (1950) reportó 791 especies, de 476 géneros y 122 familias, tan sólo para el Cerro Ovando. Por otra parte, Long y Heath (1991) reportaron la presencia de 751 especies pertenecientes a 407 géneros y 138 familias, sólo para la zona núcleo I. Finalmente, el Herbario CHIP del Instituto de Historia Natural de Chiapas ha logrado documentar la presencia de 977 especies en la RBET y su zona de amortiguamiento (INE y SEMARNAP 1998).

Miranda (1952) argumenta que la alta diversidad florística presente en la Sierra Madre de Chiapas se debe a la confluencia de elementos de la flora mexicana sudoriental, especies de la flora occidental mexicana, componentes de flora de las montañas del centro y sur de México y elementos endémicos de la región de Centroamérica. El autor sugiere que esto se debe a la existencia, en el pasado, de comunicación entre las zonas húmedas del norte del estado y la región de la Sierra Madre de Chiapas; así como un aislamiento posterior que permitió la evolución de diversas especies y endemismo.

Dentro de los márgenes de la RBET se distinguen 8 tipos de comunidades vegetales (Breedlove 1981; INE y SEMARNAP 1998):

  1. Matorral perennifolio de neblina. Este tipo de vegetación se encuentra en los picos de las montañas más altas, expuesto a fuertes vientos e inmerso en densa neblina. Se trata de una formación muy cerrada dominada por arbustos de hasta 2 m, de carácter micrófilo y perennifolio. Se distinguen también abundantes musgos, helechos, licopodios y líquenes que forman una espesa cubierta herbácea bajo los arbustos.
  2. Bosque mesófilo de montaña (sensu Rzedowski 2006). Internacionamelmente conocido como bosque de niebla, Rzedowski (2006) describe que entre los arboles mas dominantes de esta comunidad vegetal encontramos a Matudaea trinervia, Chiranthodendron pentadactylon y Quercus sp. Sin embargo, Breedlove (1981) menciona que el bosque mesófilo de montaña agrupa dos comunidades vegetales a las que llama bosque lluvioso de montaña y bosque perennifolio de neblina. Son dos formaciones desarrolladas en condiciones ecológicas similares, el primero puede presentarse entre los 900 y 2,200 m s.n.m. y está asociado frecuentemente con pendientes pronunciadas; mientras que el segundo se presenta entre los 1,900 y 3,200 m s.n.m. Las diferencias fisionómicas principales es que para el en el bosque lluvioso de montaña se destaca la presencia de dos o tres estratos arbóreos, mayor frecuencia y abundancia de epífitas como orquídeas y bromelias; mientras que el bosque perennifolio de neblina sólo presenta uno o dos estratos y los helechos arborescentes son más frecuentes (Breedlove 1981). Ambas vegetaciones se distribuyen sobre ambas vertientes (depresión central y pacífico) y también en los terrenos ondulantes y valles del parteaguas (mapa topográfico de la resvera) (INE y SEMARNAP 1998).
  3. Bosque lluvioso de montaña baja. Se distribuye entre los 1,200 y 1,600 m.s.n.m., en esta comunidad se presenta una amplia zona de transición donde coexisten especies tropicales propias de altitudes más bajas, con abundantes elementos del bosque lluvioso de montaña (INE y SEMARNAP, 1998). Este tipo de vegetación es también conocido como bosque tropical lluvioso, se desarrolla en laderas siendo en consecuencia más bajo y carente del estrato superior de árboles rectos y no ramificados que caracterizan el dosel de las bosques perennifolias de terrenos planos (Miranda 1952; Breedlove 1981). Fisonómicamente, se caracteriza por tener un dosel continuo, de 25 a 45 m de altura, y un estrato arbóreo inferior (INE y SEMARNAP 1998).
  4. Bosque estacional perennifolio. Es común en las pendientes de exposición oeste y noreste de la Sierra Madre, hasta los 1,200 m.s.n.m. (Breedlove 1981). Se extiende por la vertiente del Pacífico y se continúa hasta la Planicie Costera (INE y SEMARNAP 1998). En los componentes de esta vegetación se puede observar como una formación de transición que va desde el bosque tropical lluvioso y el bosque lluvioso de montaña baja hasta la selva baja caducifolia. (INE y SEMARNAP 1998). Fisonómicamente, la comunidad de arboles alcanza una altura de entre 25 a 35 m y presenta de uno a dos estrato, el dosel es discontinuo y con alguna proporción de árboles caducifolios que varía de acuerdo al grado de humedad del lugar no obstante, la comunidad en conjunto mantiene el carácter perennifolio (INE y SEMARNAP 1998).
  5. Bosque de pino-encino-liquidámbar. Se presenta en el declive oriental de la Sierra Madre de Chiapas y se encuentra en los límites superiores de las plantaciones de café, entre los 1,300 y 1,700 m.s.n.m. (INE y SEMARNAP 1998). Parte de esta comunidad vegetal se localiza cerca de Finca Prusia sin embargo, en el pasado fue afectada por incendios, cambiando su estructura y composición (Long y Heath, 1991). Aunque aún se pueden observar zonas de vegetación original, parte de esta comunidad ha sido remplazada por vegetación secundaria y cultivos de maíz. Este tipo de vegetación presenta asociaciones muy diversas con especies de árboles caducifolios y subcaducifolios (INE y SEMARNAP 1998). Presenta un dosel superior continuo dominado por árboles de 15 a 35 m de altura (Breedlove 1981).Mientras que el estrato medio, con árboles de 6 a 12 m y el estrato arbustivo del sotobosque llega a tener gran diversidad de especies (Breedlove 1981).
  6. Bosque de pino-encino. Esta comunidad también se distribuye en el declive oriental de la Sierra Madre de Chiapas pero en las crestas y filos hacia el declive de Pacífico en suelos delgados y pedregosos. Se presentan en un amplio rango altitudinal que va desde los 650 hasta los 1,900 m.s.n.m. La comunidad se caracteriza por ser una formación abierta con pocas especies arbóreas donde comúnmente se observan pinos y encinos mezclados sin embargo, dependiendo de las condiciones edáficas, pueden darse zonas con solo pinos o encinos(Breedlove 1981). El Género Cupressus, puede también formar parte de algunas asociaciones. Una comunidad de Cupressus-Pinus en la ZN-I fue descrita por Long y Heath (1991) donde las especies dominantes son Cupressus benthamii var. Lindleyi y Pinus oocarpa var ochoterenai. Las alturas de estas especies crecen hasta 25 m y ocasionalmente alcanzan los 30 m de altura (INE y SEMARNAP 1998).
  7. Bosque de galería o ripario. Este tipo de vegetación se encuentra en los márgenes de los arroyos que descienden hacia la vertiente interior en los valles del parte aguas, en altitudes cercanas a los 1,500 m (INE y SEMARNAP 1998). La altura de esta formación puede ser de 10 a 25 m (algunos árboles alcanzan los 50 m de altura) con un sotobosque muy denso. Los árboles frecuentemente forman vegetaciones muy densas, entre las especies del dosel son comunes Platanus chiapensis, Fraxinus chiapensis, Populus arizonica; las dos últimas son más comunes en los terrenos bajos y a menudo se entremezclan con Taxodium mucronatum en las riberas de la depresión central (Miranda 1952; Breedlove 1981; INE y SEMARNAP 1998).
  8. Selva baja caducifolia. En los límites de la reserva, hacia el extremo noroeste, sobre la vertiente del Pacífico, la vegetación de tierras altas entra en contacto con algunas especies de selva baja caducifolia, mismas que también invaden las áreas perturbadas donde originalme nte existió bosque estacional perennifolio y bosque lluvioso de montaña baja (Miranda 1952). También en la vertiente de la Depresión Central, donde el clima tiende a ser más seco, la selva baja caducifolia ocupa las colinas más bajas de la sierra y laderas, teniendo su límite superior, en ambos casos, hacia los 1,000 m.s.n.m. (INE y SEMARNAP 1998).

El bosque mesófilo de montaña

Debido a su alto grado de amenaza, reducida área global y gran número de endemismos, hemos decidido dedicar un espacio para exponer las características de esta vegetación presente en la RBET.
Bosques de niebla en Monte Verde, Costa Rica
Los bosques de niebla son ecosistemas vegetales que se caracterizan por estar restringidos a sitios donde la presencia de nubes y neblina es constante a lo largo del año. La continua condensación de agua sobre la vegetación es un elemento básico para mantener las particulares condiciones hidrológicas, ecológicas y edafológicas para la presencia de los bosques de niebla. Este tipo de ecosistemas se pueden encontrar en las regiones tropicales de América, África, Asia y Oceanía. Normalmente entre los 2,000 y 3,500 m s.n.m., pero en montañas costeras e insulares puede descender hasta los 1,000 m s.n.m., incluso existen zonas escarpadas de islas tropicales que presentan condiciones excepcionales de humedad donde los bosques de niebla pueden presentarse en alturas tan bajas como 500 m s.n.m. (Bupp et al. 2004).

Los bosques de niebla son ecosistemas exuberantes con vegetación verde todo el año y que se distinguen por la alta cantidad de plantas epífitas (musgos, bromelias, orquídeas y araceas) y helechos arborescentes. La densa cubierta forestal de estos ecosistemas favorece la captación del agua contenida en la neblina influyendo de esta manera en el ciclo hidrológico y la regulación climática local. Asimismo, los bosques de niebla juegan un papel importante en evitar la erosión y mantener los niveles de productividad en las zonas agrícolas vecinas debido a la provisión de agua y nutrientes que los ríos y arroyos transportan (Bupp et al. 2004).

 
Aspecto del bosque de niebla o bosque mesófilo de montaña en la RBET

Por las características tan específicas que requieren para su existencia los bosques de niebla tienen una extensión muy reducida y representan sólo el 2.5% del total de los bosques tropicales del mundo (Tabla 2). Esto representa aproximadamente 381,166 km cuadrados, un extensión más o menos similar al tamaño de países como Paraguay o Japón. Lamentablemente, todos los bosques de niebla del mundo se encuentran en peligro crítico de desaparecer, la principales amenazas a largo plazo son los efectos del cambio climático global reflejado como alteraciones en los patrones globales de lluvia y la elevación de la temperatura mundial, pero la amenaza más crítica y directa es el aclareo para convertirlos en zonas de cultivo o pastizales (Bupp et al. 2004). 

Tabla 2. Áreas de distribución de los bosques de niebla en el mundo y su contribución al área total de los bosques tropicales (modificado a partir de Bupp et al. 2004)

A pesar de su área reducida, es conocido que los bosque de niebla presentan niveles de diversidad sobresalientes que incluyen la presencia de especies endémicas, raras, con distribución restringida o en peligro de extinción (Bupp et al. 2004). Ejemplos de estas especies son el gorila de montaña (Gorilla beringei beringei), el okapi (Okapia johnstoni), el oso de anteojos (Tremarctos ornatus), el quetzal (Pharomachrus mocinno), el pavón cornudo (Oreophasis derbianus) y el tapir andino (Tapirus pinchaque) entre muchos otros (Bupp et al. 2004; CONABIO, 2010).

En México, debido a sus características en composicion de especies vegetales, Rzedowski (2006) en su libro "Vegetacion de México" capítulo 18 denominó al bosque de niebla mexicano como bosque mesófilo de montaña (BMM). Los BMM son en realidad un grupo de comunidades distribuidas en las montañas las cuales poseen estructura, afinidad florística y composición de especies diversas (CONABIO, 2010). Dado su complejo origen y naturaleza la clasificación y definición del BMM posee por lo tanto dificultades y ambigüedad. No obstante, podemos decir que el BMM en México se caracteriza por presentar en su dosel una composición de especies donde predominan árboles caducifolios de clima templado (de afinidad holártica), por ejemplo de liquidambar (Liquidambar), encinos (Quercus), hayas (Fagus) y pinos (Pinus) mientras el sotobosque está conformado principalmente por especies tropicales perennifolias (de afinidad neotropical), como por ejemplo arbustos de las familias Acanthaceae, Rubiaceae y Myrsinaceae, y en las copas de los árboles abundan las epífitas de las familias Orchidaceae, Bromeliaceae, Piperaceae y Araceae. Algunos elementos característicos en los BMM son los helechos arborescentes, frecuentemente utilizados para elaborar maquique o xaxim (Alsophila firma, Cyathea fulva, Dicksonia gigantea) y la abundancia de epífitas como bromelias, también conocidas como tencho o ech‘ (Tillandsia eizii, T. ponderosa, T. imperialis), helechos (de los generos Elaphoglossum, Polypodium, Psilotum), orquídeas (sobresalen las del genero Encyclia) y musgos (CONABIO, 2010).

Figura 3. Distribución potencial del bosque mesófilo de montaña en México (tomado de Rzedowski, 1996)

Los BMM constituye menos del 1% del total de área con vegetación de México y se calcula que han perdido cerca del 50% de su superficie original a consecuencia del aclareo para el establecimiento de cultivos y potreros para el ganado (Figura 3) (Rzedowsky, 1996). Pese a ocupar una extensión tan reducida, los BMM es el ecosistema que alberga la mayor diversidad de especies de flora y fauna en relación a su área; se calcula que alrededor de 2,500 a 3,000 especies de plantas vasculares habitan exclusiva y preferentemente en estos bosques (CONABIO, 2010). La RBET constituye el remanentes más extenso de BMM que existe en el país y uno de los más diversos en especies de árboles para todo Norte y Centroamérica, se han documentado más de 2,300 especies vegetales en la reserva y su zona de amortiguamiento. La Sierra Madre de Chiapas es además, una región importante para las aves migratorias, y sitio prioritario para su conservación en el ámbito internacional. Desaforadamente, la superficie del BMM de esta área natural protegida ha venido reduciéndose por amenazas relacionadas al cambio de uso del suelo para la agricultura de cultivos anuales, plantaciones de café e incidencia de fuegos (INE y SEMARNAP 1998; Ramírez-Mejía, 2011). Sin embargo, de manera más reciente la explotación minera se ha revelado como una amenaza más preocupante pues el gobierno Mexicano ha permitido este tipo de aprovechamiento en áreas muy próximas a las zonas núcleo (ver notas la jornada y el universal).


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